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viernes, 2 de octubre de 2009

De niño a hombre

Aprender a ser un hombre comienza a temprana edad. Los muchachos intentan imitar lo que su padre u otros adultos hacen. Cuando son de más edad, buscan el consejo de otros más viejos en lo que se necesita para ser hombre.

Convertirse de niño a hombre

Para que un niño empiece a madurar y se haga hombre, debe actuar como tal, esto no significa que ya no tiene que ser un niño, el debe desear y lograr hasta el límite de sus capacidades, ayudar a sus padres, a sus hermanos y hermanas menores en cualquier forma que le sea posible.

Hay infinidad de cosas las cuales no son correctas para que un niño las intente. Pero también hay un montón de otras que niños inteligentes y sabios deberían intentar y seguir siendo niños. Hay un Viejo refrán que dice “no puedes poner cabezas Viejas sobre hombres jóvenes” esto es cierto hasta cierto punto, pero cuando es usado como excusa para ser despistado, descuidado o grosero puede llevar a problemas.

No queremos ver a nuestros niños actuar como hombres viejos y llevar las pesadas cargas de responsabilidad sobre sus hombros para las que no están listas todavía. Tampoco queremos robar la frescura alegría y facilidad de la niñez mientras son pequeños. Creemos que “solo responsabilidad sin juego hace a Jack un niño vacio” pero también es cierto que “solo juego sin responsabilidad hace a John un mediocre”

Ahora a un niño maduro le encanta jugar y quizás más que a un niño sin responsabilidades, esto es porque el trabajo que hace y las responsabilidades que cumple hace que el cambio de actividad sea más placentero de forma tal que se involucra más y más intensamente en los juegos en que participa.

En cada casa hay tareas que pueden ser realizadas por un niño tan bien como si las realizara un adulto, puede lustrar zapatos, hacer pequeños arreglos, hacer mandados, trabajar en el Jardín ayudar a sus hermanos y hermanas menores con sus tareas y lecciones. Puede tratar a sus padres con respeto y seguir sus consejos e indicaciones de tal forma que ellos puedan confiar en su actuar aunque no estén presentes. Ellos saben que su niño está deseoso en ganar su confianza y reconocimiento.

Recuerdo haber preguntado a un padre si no estaba preocupado en enviar a su hijo de trece años a pagar una fuerte suma de dinero, Oh no, respondió el “Sé que el dinero está seguro con él, porque es un muchacho muy maduro”

Cuando sea más Viejo y lea las vidas de hombres que han alcanzado grandes logros en el mundo, encontrarás que cuando fueron niños empezaron actuar como hombres y sin embargo disfrutaban del juego y la diversión como cualquier otro niño que no se preocupaba en dar a sus padres y familia una mano.

Cuántas veces hemos escuchado decir a un niño “Desearía ya ser grande” y se le preguntamos ¿por qué? Muchas veces nos responderá que es para poder hacer lo que él quiera, que está cansado de obedecer a sus padres y ser guiado por ellos. El cree saber más que ellos en que es lo mejor para él. Un niño así ya está caminando en la dirección equivocada, solamente desea el chance de liberarse del yugo de casa, no es maduro muchas veces solo es un muchacho apresurado y tonto que puede ser fácilmente desviado del camino correcto y que más tarde o temprano conocerá el sufrimiento.

Cuando un niño desea ser hombre no es para hacer lo que él quiera sino para ayudar de la mejor forma a sus padres y ser más útil en el mundo. No es que está cansado de ser niño sino que está dispuesto a sacrificar un poco de su placer juvenil para ayudar a aquellos que han dado y hecho tanto por él.

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