Siempre he cuestionado el morbo que produce el seguir los hechos lechos amores y desamores de las personas que viven una vida más o menos pública a nivel mundial, sobretodo si su estilo de vida está relacionado al mundo del cine, deportes o televisión. Realmente dentro de mi limitado entendimiento no puedo terminar de asimilar el beneficio de conocer cuanto ganan, con quién se casan, divorcian o salen...sinceramente su vida más allá de su capacidad artística o deportiva me tienen sin cuidado.
Esto en el Ecuador tiene un componente particularmente virulento y autóctono, desde hace algunos años se han ido desarrollando un estilo particular de programa televisivo...la notícia de farandula.
Hay que entender que cada pueblo necesita de alguna forma modelos o líderes de opinión...pero esto????...pseudoartistas y comunicadores cuyo único fin es el limitado temario de chismes de barriada local es simplemente absurdo.
Cada día y en horario donde nuestro niños están en la casa (y más que seguro prendidos de la televisión) se abordan temas absolutamente inapropiados, insipidos y absurdos que alguién podría concebir...desde infidelidades, preferencias sexuales, pasando por dimes y diretes hasta llegar a matrimonios por interés o sin él, divorcios y bautismos. Sin embargo hay que reconocer que no es necesariamente culpa de la producción de los canales nacionales exclusivamente...esto depende directamente del deseo o la necesidad de los mismos telvidentes...
Porque no hablar del inicio de una temporada de buen teatro, no me refiero al burlesque u obras cómicas que normalmente se ponen en escena en el país sino a un teatro más serio que busque desarrollar esa sensibilidad humana que aspire a más o quizás la apertura de una serie de conciertos, operas, musicals o cualesquier otra forma de transmitir arte?...bueno la respuesta está en nuestra propia y escasa cultura...fiel reflejo de nuestra pobre...pobrísima educación.
No se puede pedir lo que no se conoce y evidentemente en el Ecuador se ha hecho muy poco por fomentar estas expresiones que buscán alimentar el espiritú...solo se nos ha dado placebos, burdas imagenes de una realidad distorsionada que se la toma como cierta y sobre la cual se crean patrones que moldean el actuar de las generaciones más jóvenes.
Mientras existan este tipo de programas y más aún gente que los vea...se escuchará en la lejanía el grito agónico de alguna neurona ahogada por los brillantes comentarios de algún periodista de farandula más preocupado de levantar polémica sobre un evento intracendente...de una persona intracendente...que sobre algo que nos haga crecer como seres humanos.

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