Desde hace ya cierto tiempo me he estado cuestionando un tema en particular, en un mundo tan acelerado como en el que vivimos, ¿nó nos hemos alejado de nuestra familia demasiado? y digo esto por cuanto si evaluamos nuestra forma de vida actual no existe un real equilibrio.
Ambos padres tienen que trabajar para llevar ciertas comodidades a sus hijos pero en ese proceso descuidan la razón fundamental de nuestra propia existencia como seres vivos, es decir a los hijos, en particular y lo digo por mi propia experiencia ya que tengo 2, casi no me alcanza el tiempo para verlos, comienzo temprano mi trabajo y termino tarde.
De hecho horas que resultaba común el compartir en compañía de la familia cada vez son más escasas, con suerte sábados y domíngos, me refiero a los desayunos, almuerzos y cenas, ¿qué pasó con el sentarse al final de la tarde y prácticarel transmitir el conocimiento básico de la vida a los más jovenes? hace apenas 100 años todavía era posible contar anectodas, leyendas y cuentos por medio de los cuales se forjaba los principios de moral, urbanidad y relaciones básicas entre personas.
Quizás he tenido más suerte que el promedio de las personas en este mundo ya que desde pequeño las anecdotas nocturnas de mis abuelas (tanto materna como paterna) frente a una lampara de kerosene inflamaban una sana curiosidad por la vida y sus formas, es interesante notar que esto sucedía en dos estilos totalmente diferentes y quizás hasta contrapuestos. Mi abuela materna (Ecuatoriana) me llevo a conocer la realidad mágica y la mágica realidad (gracias Sr. Tinajero) de las leyendas de mi Ecuador, mientras que mi abuela paterna (Austriaca) una Doctora en biología me enseño del amor a la naturaleza de una forma práctica.
Soy un amante apasionado de la tecnología y la computación pero me doy cuenta que el exceso de comodidad producida por la misma no tendrá un buen final, ya se lo está viendo en muchos paìses del mundo. Cierto, es más fácil y cómodo dejar ver a los niños televisión que soportar los gritos de ellos corriendo por la casa ( preferiblemente por el jardín pero...) o dejar que pasen largas horas jugando con la consola de moda, la navegación solitaria por internet o el chateo desmedido por celular o blackberry, a fín de tener tiempo de realizar nuestras tareas diarias o "conversaciones de adultos", pero esta delegación de obligaciones a aparatos sin principios va a tener su costo en el mediano o largo plazo, ya que como alguien dijo "las obligaciones se pueden delegar pero la responsabilidad no".
¿Porqué no regresar a lo básico y ser el principal maestro (ojo en la selección de palabras...no dije profesor) de nuestros niños? al igual que en el pasado el conocimiento y técnica se pasaban de padres a hijos, démonos tiempo a nosostros mismos de traspasar nuestros conocimientos y experiencias a nuestros futuras generaciones.

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